lunes, 11 de agosto de 2008

La Dominación del Imperio...




Volviendo al diario del domingo, leo en la contratapa de la sección económica un artículo del Dr. Manuel Fernandez López titulado "Imperio I" que explica en forma clara, resumida y académica como la dominación de los Imperios a través del tiempo, fue mutando en las formas, pero mantienen la efectividad para dominar, lo que ellos llaman sus terruños coloniales...

Imperio I

El rechazo de las invasiones británicas al Río de la Plata significó asimismo el fin de la política de invadir y ocupar territorios para extraer de ellos sus recursos: no se puede extraer una Cuota Hilton de la pampa sin la anuencia de los dueños de las vacas; ni se puede extraer el trigo o la soja sin que meses antes de exportarlos los agricultores hagan todos los trabajos necesarios para que esos granos nazcan. El comercio internacional puede conseguir todo eso y además evitar costosos ejércitos y la penuria de labrar la tierra y atender al ganado. Lord Castlereagh produjo ese viraje en la política exterior británica. Y casi de inmediato se descubrió también que, mediante los empréstitos, un país prestamista de capital financiero puede controlar un país prestatario e inducirlo a asumir conductas convenientes a sus fines, casi como si lo hubiera ocupado físicamente. El caso emblemático fue el empréstito Baring, suscripto el 1º de julio de 1824 entre la provincia de Buenos Aires y la Casa Baring Brothers de Londres, por un monto de un millón de libras esterlinas, destinado a construir el puerto de Buenos Aires y otras obras de infraestructura, dándose como garantía de pago todos los efectos, bienes, rentas y tierras del Estado de Buenos Aires, además de lo cual Baring retuvo una parte sustancial del empréstito en concepto de gastos, comisiones e intereses. De las 570 mil libras que entraron, buena parte la consumió la guerra con Brasil, acontecida poco después. Superado este episodio, Baring se presentó a reclamarle a Rosas las cuotas impagas de intereses y amortización. Cuenta Guillermo Leguizamón en la revista de Alejandro E. Bunge que Rosas ofreció como pago la entrega de las islas Malvinas, propuesta que la firma inglesa rechazó y los pagos entraron en mora. En la siguiente guerra, esta vez con el Paraguay, el imperio británico necesitaba la participación argentina, y la logró con la ayuda de la Casa Baring para financiar la intervención argentina en el conflicto. Durante la crisis del noventa la Argentina suspendió los pagos de su deuda externa, lo que puso a Baring al borde de la quiebra. En mayo de 1904, el presidente Julio A. Roca informaba al Congreso argentino: “El año último quedó extinguido el primer empréstito de 1824, de un millón de libras esterlinas”. Después de ocho décadas, se habían abonado ocho veces el valor original del empréstito.

No hay comentarios: